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TOC: UN TRASTORNO FAMOSO, UN SUFRIMIENTO DESCONOCIDO

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Por Alejandro Curtarelli – Psicoterapeuta del equipo de TOC de Fundación Aiglé

En los últimos años, el TOC – o Trastorno Obsesivo Compulsivo – se ha vuelto bastante conocido en la vida cotidiana, fuera del ámbito del consultorio. Películas, obras de teatro, televisión, mencionan este trastorno y podemos cada vez más escuchar que se utiliza esta denominación en ciertas situaciones de la vida cotidiana: “este es mi TOC”, “sos re TOC”, etc.

Al mismo tiempo, un número muy grande de personas, padece de forma oculta y persistente por pensamientos y por acciones que se siente obligado a realizar sin encontrar una explicación a su padecimiento.

El objetivo de este artículo es ayudar a las personas que sufren este trastorno, así como a sus familiares, amigos, compañeros, etc., a poder reconocer y comprender de qué se trata, y favorecer así al encuentro de posibles caminos a una solución.

¿De qué hablamos cuando hablamos de TOC?

Salir de casa, hacer una cuadra y pensar: “¿apagué el gas?” o “¿cerré con llave?”. Viajar en un medio de transporte público y al poner el foco de atención en todas las personas que tocan las barandas pensar “cuando llegue a casa me voy a lavar las manos”. Pensar repentinamente en algo malo que podría llegar a pasarnos a nosotros o a nuestros seres queridos y decirnos “mejor no pienso en eso”. Que se nos cante una canción en nuestra mente y no poder dejar de oírla, aunque ya no la queramos recordar más.

Tomar un cuchillo y pensar en lastimar a alguien a quien queremos. Imaginarnos teniendo relaciones sexuales que van en contra de nuestros intereses o valores. Revisar repetidas veces que todo haya quedado cerrado al irnos de vacaciones. Tocar objetos o ponerlos de cierta forma “para que no pase algo malo”.

Probablemente a la mayor parte de las personas les resulte fácil recordar haber tenido alguna vez algún pensamiento como los del primer párrafo. Si bien los del segundo pueden parecer más extraños, lo que la investigación nos muestra es que la mayor parte de las personas – el 80% – refieren haber tenido alguna vez algún pensamiento molesto, persistente e involuntario como estos. Estos pensamientos suelen ser dejados de lado por la mayor parte de las personas. Se olvidan, o no se les da importancia: “es una tontería que se me ocurrió”.

En el Trastorno obsesivo-compulsivo, las personas experimentan muchas veces pensamientos muy similares, pero a diferencia de quién no tiene este trastorno, estos no se descartan, sino que algunas de esas ideas se repiten una y otra vez.

El TOC es un trastorno mental que sufren en igual proporción hombres y mujeres, suele comenzar en la adolescencia, aunque también se puede iniciar en la niñez o en la vida adulta.

Como su nombre lo indica, se caracteriza por la presencia de dos elementos: Obsesiones y Compulsiones.

Las obsesiones son pensamientos, imágenes o sensaciones que aparecen de forma repentina y que no podemos sacarlos fácilmente de nuestra mente. Son muy angustiantes y nos producen malestar. El contenido de estos pensamientos, si bien varía de persona a persona, muchas veces se repite.

Tipo Ejemplos
Contaminación “Estoy sucio” “Tengo que lavar todo con lavandina, sino me voy a contagiar algo”
Agresión “Voy a lastimar a mi esposa mientras duerme” “Podría empujar a alguien o tirarme yo cuando pasa el tren”
Inmoralidad “Si no me controlo voy a tocar a ese niño de manera indecente”
Dudas “¿Habré cerrado bien la canilla del agua?” “¿Habré cerrado mi casa?” “¿Me estaré volviendo loco?”
Simetría

 

“Debo ordenar estos libros de manera correcta, sino, no soportaré tenerlos así”
Superstición

 

“Tengo que repetir 10 veces este nombre, sino tendré mala suerte y me pasarán cosas graves a mi o a mi familia”

 

A veces, estas obsesiones aparecen en forma de imágenes impactantes, desagradables y que causan horror por su crudeza, su contenido explícito y vivacidad.

La persona que vive esto, quisiera poder quitar esto de su mente, y no pensar nunca más en ello. Sin embargo, sucede que estas ideaciones vuelven a aparecer una y otra vez, multiplicando el malestar.

Frente a esto, esta persona decide realizar alguna acción para poner fin a estos pensamientos. Aquí es donde aparece el segundo elemento característico del trastorno, las compulsiones.

En algunos casos, la acción a realizar que pone fin al malestar del pensamiento parece ser muy lógica, por ejemplo: frente a la duda de haber cerrado la puerta de mi casa, acompañada por el temor de que, entre alguien, puedo regresar a chequear si esta quedó bien cerrada.

En otras ocasiones, la acción puede no tener relación directa con el pensamiento, siendo una imposición más bien arbitraria: “para que mi padre no tenga un accidente, debo tocar madera o una superficie gris, o pararme en el umbral de la puerta hasta que pase un minuto entero”.

Las personas que padecen TOC cada vez que aparecen sus obsesiones sienten la necesidad de realizar estas acciones una o muchas veces hasta poder quedarse tranquilas.  Por esta característica repetitiva, las compulsiones con ciertas reglas de procedimiento reciben también la denominación de rituales.

En muchos casos la cantidad y duración de las acciones que estas personas realizan ocupan una gran cantidad de su tiempo, interfiriendo en su actividad cotidiana. Por sus características raras o bizarras, suelen generar mucha vergüenza o pudor, por lo que muchas veces se hacen a escondidas. A veces estas compulsiones pueden ser acciones mentales, o sea que no se llevan a cabo en una acción física, por ejemplo: “debo imaginarme a la Virgen, para que a mi padre no le pase nada”.

Por la vergüenza que genera estos síntomas, así como por el desconocimiento de las personas de su entorno de lo que pueda estar pasándole a esa persona, suele ocurrir que los pacientes tardan mucho tiempo en consultar con un profesional. Esto hace que muchas veces al llegar ese momento, su trastorno ya se ha instalado de forma crónica, afectando distintas áreas de su vida cotidiana.

Una característica de este trastorno, es que aquellos que lo padecen son conscientes de lo que se ven forzados a realizar, es algo atípico, exótico, o “loco”. Esta conciencia de enfermedad, así como el hecho de que en algunas situaciones el paciente puede llegar a sobreponerse a estos rituales, puede generar la sospecha de las personas cercanas de que: “lo hace a propósito”, “quiere llamar la atención”, “lo hace para manipular”.

Sin embargo, basta con observar que cuando estas personas se ven impedidos de realizar sus rituales, sufren de una ansiedad muchas veces extrema.

¿Es más probable que pierda el control o me vuelva loco?

Un miedo habitual en los pacientes es que estaos pensamientos y compulsiones que experimentan, que pueden reconocer que muchas veces están en los límites o fuera del sentido común sean el principio de un cuadro que implique la pérdida del contacto con la realidad, confundiendo, habitualmente el TOC con cuadros psiquiátricos como la Esquizofrenia. Este cuadro, se caracteriza por la presencia de alucinaciones y delirios y la pérdida de contacto con la realidad. Sin embargo, hay diferencias muy importantes entre ambos. Los datos de las investigaciones nos muestran que ambos cuadros son diferentes, que tienen causas y consecuencias diferentes. Que hay casos de pacientes con esquizofrenia y TOC (como un paciente podría tener hepatitis y diabetes), pero es más habitual encontrar que se den por separado.

O sea, el agravamiento del TOC no deriva en una Esquizofrenia.

También existe el temor de perder el control, de volverse peligroso para sí o para otros. Sin embargo, el mayor peligro que podemos observar en el TOC, es el daño que produce en la vida del paciente el tener este miedo, el cual lo lleva a aislarse o a restringir su vida, quitándole tiempo, tranquilidad y autonomía.

O sea, que tener TOC no convierte a una persona en peligrosa para sí ni para otros.

¿Qué produce el TOC? ¿Cómo se cura?

Si bien hoy en día no se puede afirmar que exista una causa definitiva, sí se sabe que está fuertemente determinado por la genética, con una importante base biológica.

Al mismo tiempo sabemos que ciertas cosas que hacemos o pensamos pueden mantener o incrementar los síntomas.

En función de esto es que existen dos abordajes que muchas veces se dan en conjunto, realizando lo que se denomina un tratamiento combinado.

Por un lado, se ha desarrollado un tratamiento psicofarmacológico, que permite producir cambios directamente en la química del cerebro. Lo cual, según los pacientes, ayuda a disminuir la presión que sienten a realizar ciertas compulsiones.

Por otra parte, existe un abordaje psicoterapéutico específico para el TOC, en el cual, al trabajar sobre los pensamientos y las conductas que el paciente realiza sobre sus síntomas, se permite salir del círculo vicioso en el que el paciente se encuentra atrapado. Este tipo de tratamiento es una variante de la terapia cognitiva-comportamental y muestra resultados alentadores para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

¿Qué hacer si creo que yo o alguien que yo conozco puede tener TOC?

Ante la sospecha de que alguien cercano a usted pudiera tener TOC, es necesario realizar una consulta con profesional especializado en el trastorno.

Es muy importante poder contar con un diagnóstico correcto para permitir que la persona pueda obtener la ayuda apropiada, y prevenir quizás años de padecimiento.

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