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Hogar Amparo Maternal: La flexibilidad en el encuadre

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Por Estela Chardon y Edith Vega

El hogar es una Asociación Civil Sin Fines de Lucro, conformada por un Hogar para mujeres en situación de calle con sus hijos y un Jardín Maternal, de Infantes y Centro de Primera Infancia “Brotecitos”. La obra está a cargo de las Hermanas de San José, aprobadas por el papa Francisco, y de un equipo de profesionales, docentes, empleados y voluntarios.

El Hogar Amparo Maternal proporciona un espacio de transición para la recuperación y reinserción laboral y social, con el objetivo de promover la salud, la autonomía personal, el empoderamiento y la independencia económica a fin de mejorar la calidad de vida tanto para ellas como para sus hijas e hijos. La institución se propone favorecer el desarrollo integral de la persona, mejorar el vínculo madre-hijo, favorecer la relación con sus familias de origen, y la concreción de un proyecto de auto valimiento.1

El objetivo principal de la Institución es proporcionar contención humana y espiritual a las mamás y a los hijos. La compleja situación personal requiere afrontar la problemática en forma integral, procurando un cuidado adecuado a cada persona. Se analiza cada situación y se intenta dar la mejor respuesta posible a cada necesidad. Además de ofrecer vivienda, ropa y alimentos, también velamos para que se les brinde asistencia médica, odontológica, psiquiátrica y psicológica. La capacidad del hogar permite el alojamiento y cuidado de 70 personas entre madres e hijos.

En el año 2015 desde Fundación Aigle se inició un trabajo conjunto para asistir algunas madres que por diferentes motivos no asistían a los espacios terapéuticos que ofrece el Hogar, el objetivo inicial era encontrar una nueva forma de abordaje terapéutico desde el modelo de intervención integrativo.

Las personas que ingresan a la institución lo hacen derivadas desde paradores por encontrarse en situación de calle y también desde los refugios por violencia de género, o desde instituciones de defensa del menor y la familia. Es por eso que muchas de estas madres han tenido varias experiencias con psicoterapeutas en distintas situaciones, algunas de ellas satisfactorias, otras no. Al haber atravesado múltiples entrevistas de admisión y seguimiento han adquirido habilidades adaptativas que refuerzan su reticencia, evitando la mayoría de las veces abordar directamente la evocación de experiencias traumáticas o responder en función a lo que ellas consideran que el terapeuta espera escuchar.

Estas características, sumadas a reiterados fracasos en los tratamientos anteriores y las severas condiciones de vida que han atravesado, hacen que la demanda de tratamiento sea prácticamente nula y la motivación para el cambio muy pobre. Éste era el desafío a afrontar al momento de iniciar el trabajo.

Definir el encuadre implicaba tener en cuenta estos desafíos, por ello se acordó, con el equipo técnico del Hogar y la dirección, que se comenzaría con entrevistas grupales en la institución para facilitar que las madres no tuvieran que desplazarse. En aquellos casos donde había mayor disposición por parte de las pacientes, las madres participaron del Programa PATER de Fundación Aigle.

Para insertarse en la dinámica del Hogar fue indispensable flexibilizar algunos conceptos clásicos de la terapia, entre ellos el establecimiento del encuadre físico. El terapeuta debe adaptarse a las instalaciones disponibles y crear, en el marco de la sesión, el encuadre terapéutico posible. Dentro de la definición del encuadre, el espacio físico de las reuniones requirió de ajustes en función de la disponibilidad del Hogar y de las madres. Algunas veces se realizaban los encuentros en la sala de reunión, otras en la sala de juegos de los niños, en alguna oportunidad en el patio y hasta se acompañó a una madre a pasear por el barrio con su bebé.

Sin embargo otros aspectos del encuadre como el horario y los turnos fueron un desafío más complejo. Personas con dificultades en aceptar normas, reglas y hábitos en general encuentran difícil aceptar ciertos límites. Ajustar la asistencia o acostumbrarse a informar si por algún motivo no asistirían resultaba tan complejo como poder cerrar una sesión cuando se sentían a gusto trabajando. El estilo personal del terapeuta también puede resultar un obstáculo para adaptarse a estas situaciones. Pero la incorporación de la rutina y la sesión como organizadora de los tiempos eran a su vez factores terapéuticos, valorados como cambios posibles dado que la re inserción social es una de las metas del Hogar.

La baja adhesión inicial al tratamiento hizo que muchas veces no fuera posible organizar una reunión grupal, el objetivo era sostener un grupo de entre 3 a 4 madres, con sus bebés o sin ellos, siempre en función de la situación. Una característica del trabajo con la familia fue la asistencia eventual a las sesiones con los hijos más grandes, lo que ocurría cuando alguno estaba enfermo y no iba al colegio o al jardín y cuando no había ninguna otra madre que pudiera cuidarlos. Aquellas madres con hijos menores a 6 meses asistían a las reuniones con ellos hasta que ingresaron al jardín. En estos casos, poder ver la interacción de las díadas, el estilo de cuidado y poder evaluar algunas de las pautas de neurodesarrollo de los hijos fueron también objetivos terapéuticos y de intervención cuando se requirió. A veces, también alguna de las madres asistía a la sesión con los hijos de otras madres que ellas estaban cuidando eventualmente, los cuales eran incorporados e integrados como parte de la experiencia, valorando la capacidad de colaborar y crear redes entre ellas. Siempre se dio lugar a ellos y se utilizó su presencia para realizar intervenciones modelando la conducta o con intervenciones más directas, posibles en función de la alianza lograda.

Dentro del Hogar se trabajó hasta fin de año con dos madres en la reunión grupal y una madre en sesión individual. Pero a lo largo del año fue posible lograr que algunas madres se trasladaran para participar del Programa PATER en Fundación Aigle.

Los objetivos terapéuticos fueron:

  • Establecimiento de la alianza para reducir la reactancia inicial
  • Implementar intervenciones diferentes a las experiencias terapéuticas anteriores de las pacientes
  • Regulación emocional y validación de las vivencias
  • Identificar fortalezas y capacidades a desarrollar por las madres
  • Flexibilizar creencias y pautas de crianza disfuncionales
  • Mejorar los vínculos entre ellas y con sus hijos

 

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1 http://hogaramparomaternal.com.ar/home/el-hogar/

 

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