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Jornada de capacitación: ¿Cómo funcionan los grupos?

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Por Alejandra Pérez

La Fundación Navarro Viola (FNV), institución con la que la Fundación Aiglé  ha desarrollado trabajos de colaboración mutua;  en esta ocasión convocó a especialistas en dinámica de grupos  para realizar una Jornada de capacitación.

El grupo de voluntarios que trabaja con personas mayores, uno de los proyectos centrales de la FNV, expresó la necesidad conocer el modo en funcionan los grupos con el objetivo de:

  • Facilitar la identificación de las tensiones para favorecer el cumplimiento de objetivos.
  • Promover la identificación del valor agregado del grupo.
  • Brindar herramientas para el manejo de conflictos en el  trabajo grupal como para el conocimiento sobre cómo funciona la mente.
  • Favorecer la diferenciación entre información transmitida e información procesada.
  • Identificar criterios tanto para el diagnóstico de las perturbaciones en la comunicación, como para diferenciar las etapas del cambio en los procesos grupales.
  • Potenciar los recursos del propio estilo para ejercicio del rol en el grupo.

 

Se realizaron dos encuentros de tres horas de trabajo, con un formato de taller en el que participaron quince personas. La Jornada se centró en la  comprensión de distintas situaciones atravesadas por el grupo “La  otra mirada”, comenzando por su génesis y recorriendo en un relato compartido lo hitos fundamentales que forjaron la construcción del proyecto que los convoca.

Durante el primer encuentro, se empleó la técnica didáctica Philip66  para relevar el nivel de información que poseían cada uno de los integrantes del grupo, facilitar la confrontación de ideas o puntos de vista, esclarecer y  promover enriquecer mutuo y de la actividad y activar la participación de todos estimulando a los tímidos o indiferentes.

Esto fue  útil para obtener rápidamente opiniones elaboradas por el grupo, acuerdos parciales, decisiones de procedimiento, sugerencias de actividades, tareas de repaso y de comprobación inicial de información antes de tratar un tema nuevo.

Se elaboraron dos  ideas-fuerza  como desafío a seguir trabajando en el grupo:

  • Un grupo es un microcosmos social, creado a partir de las diferentes necesidades que llevan a los personas a integrarlo para el desarrollo de un proyecto común. Para que este grupo cobre entidad y se convierta en un espacio funcionalmente operativo es necesario que todos los integrantes convocados a formar parte de él desarrollen un sentido de pertenencia, puedan permanecer en el grupo activa y productivamente, desempeñando roles dentro de las expectativas funcionales al sistema y colaboren para co-construir la identidad grupal.
  • Es necesario lograr una buena cohesión para que un grupo funciones eficientemente, la cohesión expresa el valor acumulativo que tiene la disposición al cambio de todos los integrantes. Es equivalente a la fuerza de la identidad personal. En situaciones críticas, se debe favorecer su incremento, ayudando a disolver las diferencias que traducen la angustia que toda crisis importante del grupo suele generar. 

La cohesión de un grupo expresa el reconocimiento recíproco que existe entre los miembros y la representación colectiva del grupo como totalidad organizada construída por sus integrantes. Tiene múltiples efectos:

  • Colabora positivamente en la elaboración de la confianza entre los miembros de un grupo
  • Ayuda a mejorar la autoestima personal
  • Facilita la comunicación
  • Propicia que las actividades del grupo converjan hacia los objetivos previstos

Las actividades que se propusieron para realizar un aprendizaje experiencial sobre este tópico fundamental fueron de dos tipos: Ejercicios Experienciales y Autoinfomes que recogieron la valoración que cada uno de los miembros del grupo tenia del grado de cohesión en el grupo. Para ello se empleó la Escala de Cohesión que un instrumento de la “Core Battery – Process Measures”, elaborado por la American Group Psychotherapy  Association. El uso de estos recursos tuvo como objetivo demostrar cómo se puede optimizar el grado de cohesión grupo  y elevar así el grado de compromiso de los integrantes con el proceso.

En el segundo encuentro de la Jornada se expusieron nuevos conceptos provenientes de la teoría general de los sistemas que provee los elementos necesarios para el manejo de las tensiones inherentes a los fenómenos interactivos presentes al interior del grupo.

Un grupo funciona como una totalidad dinámica expuesta a diversas tensiones cuya resolución permite alcanzar un equilibro progresivo. Existen cuatro fuentes de tensión dominantes: 1) intraindividual; 2) entre cada integrante y el grupo; 3) intragrupal; y 4) entre los subgrupos y el grupo total. Cada una de dichas instancias es generadora de una fuente de ansiedad que tanto puede impulsar cambios positivos como convertirse en un obstáculo para el avance del proyecto de un grupo.

Se emplearon técnicas didácticas para  articular los aspectos teóricos con la experiencia de los participantes. La dinámica consistió hacer preguntas para  poner en evidencia la experiencia de ellos,  relacionarla con los contenidos técnicos y  guiarlos  en sus discusiones hacia el «descubrimiento»  de las tensiones sistémicas presentes en su grupo. Durante el desarrollo de la discusión, se sintetizaron  los resultados del debate bajo la forma de palabras clave, para llevar a los participantes a sacar las conclusiones previstas en el esquema de discusión.

Las ideas –fuerza que elaboraron fueron:

  • el grupo tiene que aumentar su capacidad de resolución de las tensiones sistémicas para que la actividad resulte productiva y funcional permitiendo el avance en el desarrollo de los objetivos propuesto dentro del proyecto grupal
  • La posibilidad de que un grupo crezca está articulada con otra dimensión dinámica que hace al funcionamiento de un grupo: el valor de la movilidad

La movilidad expresa el grado de incertidumbre que circula al interior de un sistema grupal y de ella dependen las posibles interacciones, y por ende fabrica las condiciones para que puedan ocurrir los cambios. Otorga la posibilidad a los miembros de un grupo a crear alternativas, disponer de nuevas perspectivas de observación  para resolver los nudos críticos inherentes a un proyecto en desarrollo. Se requiere una conducta muy activa de los miembros del grupo para registrar la evolución de la movilidad e intervenir para ajustarla cada vez que sea necesario.

Se trabajo además en el Clima Grupal, concepto que expresa el nivel de satisfacción alcanzado y la apertura (o disponibilidad activa) para la tarea, es el balance de la relación entre la interacción entre cohesión y movilidad, es un concepto que forja la alianza de trabajo.

La idea- fuerza quedó planteada en términos de un desafío en el cual el grupo debe avanzar para favorecer su consolidación y desarrollo:

  • Promover un ambiente cohesivo y el deseo de cada miembro de participar del grupo, incrementar el sentimiento de cercanía y  la comprensión de la conducta  de los otros,  establecer la responsabilidad  que tiene  cada miembro en examinar los problemas de grupo y en crear una atmósfera positiva y constructiva para resolver la tensión entre los miembros y las confrontaciones.

El cierre de la  Jornada se desarrollo con una actividad experiencial secuenciada en etapas que permitió  la emergencia de otro factor importante que opera  en todo  grupo, se trata de  la presencia del sentimiento de solidaridad entre los miembros. Es recomendable hacer  todas las acciones  que sean posibles para promover el desarrollo del sentimiento de solidaridad. Ello lo logrará facilitando la observación recíproca entre los miembros con miras a reconocer los elementos comunes entre ellos. Tanto en relación a sus estilos personales como, particularmente, en relación a los problemas que los aquejan y el modo de enfrentarlos. Esto no debe eludir señalar las diferencias, pues precisamente en esa dialéctica es donde resulta más factible construir una verdadera solidaridad entre los miembros.

Reflexión final

Tener la posibilidad de pertenecer a un grupo y desarrollar un proyecto común, promueve el  enriquecimiento de la experiencia personal y contribuye a mejorar la calidad de vida. En la realidad contemporánea hay fenómenos que favorecen la constricción de la vida y la instalación de patrones rígidos y rutinarios  de funcionamiento. El mundo de las personas tiende a cerrarse en espacios reducidos. La posibilidad de compartir la experiencia con otros, abre naturalmente el escenario a diferentes formas de vivir, dentro de un universo de confianza compartido. La participación en un grupo brinda al cualquier persona  la posibilidad de vivir una experiencia singular. El espacio de un grupo está situado en un lugar intermedio entre las relaciones primarias y secundarias. Esto le otorga a esa experiencia un color especia que opera como un activador en la germinación de proyectos.

Los grupos terapéuticos son dispositivos especialmente habilitados para fomentar la esperanza que las personas necesitan para lograr sus metas.  La Esperanza es un sentimiento renovador. Es la creencia de que es posible cambiar el curso negativo de algo. Es la convicción de que existe un futuro mejor. La esperanza es una creencia cuyos sentimientos asociados contienen vivencias de confianza y optimismo, así como una disposición de apertura e intercambio con los otros (Fernández-Álvarez, El factor esperanza en los grupos terapéuticos).

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